Acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela podría impactar el precio de la gasolina en la frontera

El regreso masivo del petróleo venezolano al mercado estadounidense podría aumentar la oferta energética y generar presiones a la baja en los combustibles, aunque California —y particularmente San Diego— opera bajo condiciones distintas al resto del país.

TIJUANA.— El histórico acuerdo energético alcanzado entre Estados Unidos y Venezuela podría tener efectos que lleguen hasta la frontera Tijuana-San Diego, particularmente en el precio de la gasolina, aunque especialistas advierten que cualquier beneficio para los consumidores de California sería probablemente gradual y menor al observado en otras regiones estadounidenses.

El gobierno venezolano informó este domingo 30 de agosto que el acuerdo tendrá una duración de 25 años y contempla el desarrollo de 17 campos petroleros estratégicos, con una meta inicial de elevar la producción venezolana por encima de 1.5 millones de barriles diarios.

Estados Unidos, además, habría obtenido acceso mayoritario a proyectos relacionados con aproximadamente 65 mil millones de barriles de reservas venezolanas, mientras empresas estadounidenses como Chevron ampliarían su participación en la recuperación de la industria petrolera del país sudamericano. (Reuters)

La administración del presidente Donald Trump ha presentado el acuerdo como parte de una estrategia para incrementar la disponibilidad de petróleo para Estados Unidos y eventualmente reducir los costos energéticos internos. Incluso anunció que parte del crudo venezolano será utilizado para comenzar a reconstruir la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense. (Reuters)

¿Podría bajar la gasolina en San Diego?

En teoría, sí.

Una mayor disponibilidad de petróleo venezolano para las refinerías estadounidenses puede incrementar la oferta de crudo, disminuir costos de abastecimiento y ejercer presión a la baja sobre los precios internacionales del petróleo.

Si Venezuela logra recuperar progresivamente su producción durante los próximos años, Estados Unidos tendría acceso a una enorme fuente adicional de petróleo ubicada dentro del continente americano, reduciendo parcialmente su dependencia de otros mercados internacionales.

Sin embargo, el efecto sobre San Diego y California no sería automático.

California tiene uno de los mercados de gasolina más particulares de Estados Unidos. El estado exige una formulación especial de combustible que es más costosa de producir y cuenta con pocas conexiones mediante ductos con las grandes refinerías de Texas y la costa del Golfo.

La Administración de Información Energética de Estados Unidos señala que California depende principalmente de sus propias refinerías y que, cuando necesita combustible adicional, frecuentemente tiene que importarlo incluso desde países asiáticos como Corea del Sur e India. (EIA (Administración Energética EE. UU.))

Por esa razón, el precio que pagan los automovilistas de San Diego, Chula Vista y el resto del sur de California depende no solamente del precio internacional del petróleo, sino también de la capacidad de las refinerías californianas, inventarios, impuestos, regulaciones ambientales y disponibilidad de la mezcla especial de gasolina requerida por el estado.

Aun así, la frontera podría beneficiarse

Aunque el nuevo petróleo venezolano probablemente llegará principalmente a las refinerías de la costa del Golfo, una reducción sostenida en el costo internacional del crudo eventualmente puede transmitirse a todo el mercado energético estadounidense.

La propia EIA explica que los mercados regionales de gasolina están conectados en el largo plazo, aunque factores como especificaciones especiales, cierres de refinerías, transporte e inventarios pueden producir enormes diferencias regionales. (EIA (Administración Energética EE. UU.))

Para la región Tijuana-San Diego esto resulta especialmente relevante.

Miles de residentes fronterizos cruzan diariamente hacia California por trabajo, actividades comerciales o personales, por lo que cualquier disminución significativa del precio de la gasolina estadounidense termina teniendo un impacto directo sobre la economía cotidiana de la frontera.

El escenario más probable, sin embargo, no es una caída inmediata en las estaciones de San Diego, sino que una recuperación sostenida de la producción venezolana contribuya, junto con otros factores internacionales, a contener o reducir el precio del petróleo durante los próximos meses y años.

Venezuela vuelve a convertirse en una pieza energética estratégica

Más allá del precio de la gasolina, el acuerdo representa un cambio profundo en el mapa energético del continente.

Estados Unidos tendría ahora acceso privilegiado a las gigantescas reservas venezolanas al mismo tiempo que mantiene producción propia y recibe petróleo de Canadá y México.

Para México existe incluso una doble consecuencia: un petróleo internacional más barato puede beneficiar a consumidores y empresas que utilizan combustibles, pero Venezuela también puede convertirse nuevamente en un fuerte competidor del crudo pesado mexicano en las refinerías estadounidenses.

Para la frontera, la conclusión por ahora es sencilla: el acuerdo Venezuela-Estados Unidos sí puede ayudar a reducir presiones sobre los precios de los combustibles, pero no debe interpretarse como una garantía de gasolina barata en San Diego.

California seguirá teniendo su propia dinámica energética.

Lo que cambia es que Estados Unidos acaba de incorporar a su estrategia energética una de las mayores reservas petroleras del planeta, y si la producción venezolana efectivamente vuelve a crecer, tarde o temprano esa nueva oferta terminará influyendo en el mercado energético norteamericano.