Entre la defensa de la soberanía y la carrera por el 2027: la pasarela política que dejó el evento de Morena en Tijuana

La convocatoria realizada este fin de semana en la Avenida Revolución de Tijuana tenía un propósito claro: mostrar respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum frente a las crecientes tensiones diplomáticas y políticas con Estados Unidos. El mensaje central giró en torno a la defensa de la soberanía nacional, el rechazo a cualquier forma de intervencionismo extranjero y la consolidación del movimiento que llevó a Morena al poder.

Sin embargo, en el escenario local, la atención pareció dirigirse hacia otro tema.

Más allá de las pantallas que transmitían el mensaje presidencial y de los llamados a la unidad nacional, el evento se convirtió en una auténtica pasarela de figuras políticas de Baja California. Funcionarios, legisladores, alcaldes, regidores, aspirantes y operadores políticos desfilaron entre saludos, fotografías, reuniones improvisadas y muestras de cercanía con la militancia.

Mientras el discurso nacional buscaba cerrar filas frente a presiones externas, muchos de los asistentes parecían tener la mirada puesta en el calendario electoral de 2027.

La presencia de diversos actores políticos fue interpretada por asistentes y observadores como una oportunidad para medir fuerzas, fortalecer posicionamientos y comenzar a construir narrativas rumbo a las próximas candidaturas. En los corrillos políticos, las conversaciones no giraban únicamente en torno a la relación México-Estados Unidos o a la soberanía nacional, sino también sobre quiénes buscan la gubernatura, quiénes aspiran a una alcaldía, una diputación o una posición estratégica dentro del movimiento.

El contraste fue evidente. Mientras desde el centro del país se enviaba un mensaje de cohesión frente a factores externos, en Baja California el evento también funcionó como un escaparate para quienes buscan mantenerse vigentes o incrementar su presencia pública.

Morena sigue siendo la fuerza política dominante en el estado y, precisamente por ello, los procesos internos han comenzado a cobrar relevancia mucho antes de que inicien formalmente las campañas. Cada aparición pública, cada fotografía y cada demostración de cercanía con la estructura partidista adquieren un significado político.

La concentración en Tijuana dejó así una doble lectura: por un lado, un acto de respaldo a la presidenta y a la narrativa de defensa de la soberanía nacional; por otro, una muestra anticipada de la competencia interna que ya comienza a perfilar a quienes buscarán convertirse en los próximos candidatos de Morena en Baja California.