Bernie Sanders advierte que el Congreso debe negar más fondos militares para una guerra con Irán

El senador estadounidense Bernie Sanders lanzó un mensaje contundente contra la posibilidad de ampliar el gasto militar de Estados Unidos y anticipó su oposición a aprobar más recursos para un eventual conflicto con Irán.

En un posicionamiento difundido en redes sociales, Sanders señaló que el Congreso ya aprobó recientemente casi un billón de dólares para el presupuesto del Pentágono, una cifra que consolida a Estados Unidos como el país con el mayor gasto militar del mundo. Sin embargo, el senador criticó que posteriormente el presidente Donald Trump habría solicitado 500 mil millones de dólares adicionales, lo que —según afirmó— podría estar relacionado con preparativos para una escalada militar en Medio Oriente.

Ante esa posibilidad, el legislador fue directo: la respuesta debe ser no.

Sanders sostuvo que cualquier intento de financiar una nueva intervención militar, especialmente sin autorización formal del Congreso, debe ser rechazado. Su postura se enmarca en una larga trayectoria política en la que ha criticado las guerras prolongadas de Estados Unidos en el extranjero, desde Irak hasta Afganistán.

El debate surge en medio de un momento delicado en la política internacional. Las tensiones entre Washington y Teherán han aumentado en los últimos meses debido a confrontaciones indirectas en Medio Oriente, ataques a intereses estratégicos y advertencias de posibles respuestas militares.

El presupuesto de defensa de Estados Unidos, administrado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, se discute cada año en el Congreso y suele generar divisiones políticas. Mientras algunos legisladores consideran que el país debe mantener una capacidad militar dominante a nivel global, otros —como Sanders— sostienen que el gasto militar ha crecido de forma desproporcionada frente a las necesidades internas.

Para el senador, el problema no es solo fiscal sino estratégico. Argumenta que Estados Unidos enfrenta retos internos urgentes —como salud, vivienda, educación e infraestructura— que requieren inversión directa en la población.

Por ello, su mensaje fue claro: el Congreso debe negarse a financiar nuevas guerras y redirigir los recursos hacia el bienestar de los ciudadanos estadounidenses, en lugar de ampliar el presupuesto para conflictos internacionales.