
La presidenta presentó este 25 de febrero una iniciativa de reforma constitucional en materia electoral que reconfigura reglas clave del sistema político mexicano. No es una ruptura total, pero tampoco un ajuste menor: toca la integración del Congreso, el gasto electoral, la fiscalización financiera, el uso de inteligencia artificial en campañas y el regreso a la no reelección a partir de 2030 .
La propuesta mantiene los 500 diputados, pero refuerza la elección directa y ajusta la representación proporcional con la figura de “mejores perdedores”. El Senado quedaría en 96 integrantes. Además, plantea un recorte del 25% al costo electoral, reducción de sueldos en el INE bajo el principio de que nadie gane más que la Presidenta, eliminación de duplicidades y disminución de regidurías en municipios según población .
En fiscalización, prohíbe aportaciones en efectivo y abre la puerta a mayor acceso del árbitro a operaciones financieras de partidos y candidaturas. También reduce tiempos oficiales en radio y televisión y propone regular el uso de inteligencia artificial, incluyendo la prohibición de bots en redes sociales . Finalmente, reitera la prohibición del nepotismo y elimina la reelección consecutiva a partir de 2030 .

Una propuesta intermedia en un momento político complejo
En el contexto actual, esta es la segunda señal de tono conciliador enviada por la Presidenta en semanas recientes. Tras no lograr respaldo pleno incluso entre fuerzas aliadas en intentos previos, el nuevo planteamiento parece diseñado como punto medio: mantiene banderas de austeridad y control digital, pero evita desmantelar por completo el esquema de representación proporcional.
El mensaje político es claro: ajustar sin romper. Sin embargo, la viabilidad dependerá del Congreso. Al tratarse de una reforma constitucional, requiere mayorías calificadas y acuerdos amplios. No bastará con disciplina partidista; se necesitará negociación fina.
¿Qué significa para Baja California?
En estados con fuerte competencia territorial, como Baja California, el énfasis en mayoría relativa y estructura distrital favorece a partidos con presencia sólida en tierra. La eliminación de la reelección consecutiva también reconfigura incentivos locales: menos carrera legislativa individual y mayor dependencia de dirigencias partidistas.
La regulación de IA y bots, en una entidad con intensa conversación política digital y fuerte influencia binacional, será un punto sensible. El cómo se reglamente puede marcar diferencia entre contención de manipulación o riesgos de discrecionalidad.
El punto de fondo
Esta reforma no cancela el sistema actual, pero sí lo rediseña. Es una versión más moderada frente a propuestas previas, lo que sugiere lectura política del momento. La pregunta no es solo si es buena o mala, sino si alcanza el consenso necesario.
El Congreso tendrá la última palabra. Y ahí se sabrá si esta propuesta intermedia logra convertirse en nueva regla del juego electoral mexicano.

