Profesor Daniel Hierro de la Vega: 80 años de vida, educación y compromiso con la historia cívica de Tijuana

En República de Baja California reconocemos y celebramos a una figura que representa, con hechos y trayectoria, el espíritu de este proyecto editorial. El Profesor Daniel Huerto de la Vega cumplió 80 años de vida, y su festejo fue mucho más que una celebración personal: fue un encuentro de memoria, reconocimiento y comunidad, acompañado por activistas, maestras, maestros y amistades que han contribuido, desde distintos frentes, a construir la historia cívica y cultural de Tijuana.

Hablar del profesor Huerto de la Vega es hablar de vocación educativa en su sentido más amplio. No solo formó alumnos; formó criterio, carácter y conciencia. Durante décadas ha defendido la educación como un pilar de orden social, convencido de que una ciudad fronteriza como Tijuana requiere referentes firmes, valores claros y una profunda identidad cultural para no diluirse en la prisa cotidiana. Su estilo sobrio, su palabra directa y su disciplina personal han sido parte inseparable de su mensaje.

A lo largo de su trayectoria, ha sido testigo y actor de los grandes cambios de la ciudad: el crecimiento acelerado, las tensiones sociales, la transformación de generaciones enteras. Frente a todo ello, su postura ha sido constante: educar es un acto de responsabilidad pública. Por eso su influencia rebasa el aula y se extiende al debate cívico, al activismo cultural y al respeto por la historia local.

Para República de Baja California, el profesor Daniel Huerto de la Vega no solo es una figura respetada, sino un embajador natural de este esfuerzo: alguien que cree en la participación ciudadana informada, en el análisis serio y en la importancia de preservar la memoria colectiva. Su vida es ejemplo de que el liderazgo no siempre se ejerce desde el poder formal, sino desde la coherencia, la constancia y el ejemplo diario.

Celebrar sus 80 años es reconocer a una generación que ayudó a sentar las bases de la Tijuana contemporánea. Es también un recordatorio de que las ciudades se construyen con personas que enseñan, orientan y sostienen valores cuando más falta hacen. En ese legado, el profesor Huerto de la Vega sigue plenamente vigente.