¿Sabías que Sinaloa, Sonora y Baja California alguna vez formaron una sola provincia llamada Nueva Navarra?

Antes de que existieran los estados tal como los conocemos, gran parte del noroeste mexicano —incluyendo territorios que hoy abarcan Sinaloa, Sonora, Baja California e incluso zonas del sur de Arizona— pertenecía a una sola entidad colonial: la provincia de Nueva Navarra. Este territorio, lejos de ser un reino independiente, formaba parte de la Comandancia General de las Provincias Internas y estaba bajo la jurisdicción de la Real Audiencia de Guadalajara dentro del Virreinato de la Nueva España.

Nueva Navarra fue una región clave en la estrategia española para expandirse hacia el norte, consolidar rutas de misión, controlar el comercio y contener incursiones indígenas y amenazas externas. Su centro administrativo se encontraba en La Villa de San Miguel de Culiacán, que funcionaba como la sede política y económica de toda la región. Durante décadas, los gobiernos coloniales se referían indistintamente a este territorio como la Gobernación de Sinaloa y provincias agregadas, o como la Gobernación de Sinaloa y Sonora, porque administrativamente era un solo espacio.

Con el paso del tiempo, las necesidades militares, económicas y poblacionales llevaron a fragmentar la región hasta dar origen a los estados modernos. Pero la idea histórica sorprende: aquello que hoy consideramos regiones muy distintas, con identidades marcadas y dinámicas propias, alguna vez fue un mismo territorio gobernado desde un solo punto y bajo una sola estructura.

En otras palabras, el mapa del noroeste mexicano fue mucho más compacto de lo que imaginamos. Nueva Navarra existió, fue enorme y dejó huella en la formación del México actual.

El territorio que fue la antigua Nueva Navarra hoy corresponde a Sonora, Sinaloa y Baja California, más una franja que quedó en Arizona (EE.UU.).

En conjunto, estos estados suman más de 525,000 km², cerca de una cuarta parte del territorio nacional. La región concentra más de 8 millones de habitantes en ciudades clave: Tijuana, Mexicali, Hermosillo, Culiacán y Los Mochis.

Aporta alrededor del 10% del PIB nacional, combinando agricultura, manufactura, minería, logística y comercio fronterizo.

El intercambio comercial que cruza por Baja California y Sonora supera los 70 mil millones de dólares al año, uno de los mayores flujos binacionales de México.

Es una zona estratégica para energía, minería, producción agrícola, seguridad y migración, además de tener la frontera más transitada del mundo.

La antigua provincia del virreinato se transformó en uno de los bloques económicos y geopolíticos más importantes de México.